
Es muy bueno sentir esa sensación interna que produce escalofríos en todo el cuerpo. Una mano que agarra nuestra cintura de forma diferente. Una caricia suave y al mismo tiempo firme. La boca que abandona cualquier defensa. El olor perfecto del cuerpo. Su estilo, sus besos que descontrolan nuestra mente.
Y, ¿esos síntomas son una mera casualidad o existe otra cosa (tal vez más impresionante) que nos sucede cuando conocemos a alguien que nos moviliza al punto de sentir que perdemos el control? ¿Es verdad que existe una química especial en la pasión y que algunas personas pueden despertar nuestros deseos más que otras? ¿Es únicamente la belleza perfecta, un cuerpo estructural lo que hace que un hombre se acerque a una mujer? ¿Son tal vez los músculos masculinos la razón que lleva a una mujer a desafiar cualquier obstáculo para estar con él? ¿O es alguna otra cosa increíble que produce una sensación devastadora que puede unir de la nada a dos personas como si fueran atraídas por un imán? En fin, es una sensación intensa producida por una mirada, por una caricia diferente y seductora lo que puede producir escalofríos, estremeciéndonos hasta el alma. ¿Un beso suave y húmedo es suficiente para despertar nuestro deseo más profundo? ¿Son tal vez esas las señales que indicarían la existencia de una química especial en una pareja?
Nuestro organismo se acostumbra a los efectos de esas sustancias y con el transcurso del tiempo tiende a hacerse más resistente. De esta forma, la locura de la pasión comienza a perder fuerza y este efecto se produce por la disminución gradual de la acción de esas substancias. Los estudiosos del tema dicen que sí.
Sin duda, ese elemento es imprescindible para el inicio de una relación. Es como si se tratase de la unión de condimentos producidos por ambos cuerpos, como los chefs que combinan diversos ingredientes para que sus clientes deliren al saborear sus platos. Como en una película que vi en alguna oportunidad donde un chef hacía que sus clientes bailaran arriba de las nubes cuando ofrecía sus platos a los comensales... que además tenían una expresión como de extasiados, como si estuvieran fuera de control.
Eso es lo que sucede con la química del amor: nos convertimos inmediatamente en seres medio bobos cuando estamos cerca de alguien que nos hace sentir como si estuviéramos anestesiados. Y, dependiendo de la sintonía entre los cuerpos, es posible tener esta sensación desde el primer encuentro. Es como si estuviésemos pegados al suelo, mirando a alguien sin poder esconder nuestras sensaciones. Es como si estuviéramos presos en un determinado lugar, sin poder movernos o darle la espalda a esa persona que nos perturba, nos moviliza y nos produce escalofríos.
Algunos investigadores afirman que sustancias como la dopamina, la feniletilamina y la oxitocina son las responsables por producir esa química ya que están presentes en el organismo y actúan con más intensidad durante la primera etapa del romance. Pero algunos estudios demuestran que la química del amor tiene plazo de validez y puede disminuir pasado un cierto tiempo de convivencia. El organismo se acostumbra a los efectos de esas sustancias y puede crear mecanismos de resistencia frente a ellas. De esa forma, la locura del amor pierde fuerza, disminuyendo gradualmente. Aunque no todo está perdido: podemos intensificar esa química aumentándola y evitado que termine.
Estamos acostumbrados a escuchar a algunas personas que dicen extrañar el momento inicial, cuando la relación era más fogosa. También, ¡es imposible que no haya química! Es un momento en el que se cometen muchas locuras, decimos lo que pensamos y atravesamos todo tipo de barrera. Las hormonas están como desenfrenadas y nos llevan a hacer cosas que, más tarde, nos dejan boquiabiertos de sólo pensar.
Pero, a medida que la relación va equilibrándose y estabilizándose, la pasión inicial va a dar lugar a la llegada del amor. Y tal vez puedas sentir la falta de aquella locura inicial. Por miedo, muchas veces queremos volver a ese punto, pero como la química fue equilibrándose, es necesario utilizar ciertas estrategias para poder encender la llama. Sin embargo, esto no es tan difícil. De vez en cuando, una “poción química” no le hace mal a nadie, al contrario ayudará a que volvamos a sentir aquel estremecimiento inicial, haciendo que la vida vuelva a ser más delirante. Entonces, abandoná la fiaca y tratá de estar más cerca de la seducción y el deseo haciendo delirar a la persona que está a tu lado. Empezá con los siguientes trucos:
Orientaciones y sugerencias repletas de química para despertar la pasión:
- No dejes que las cuestiones financieras y de trabajo terminen con la pasión, ya que eso puede contribuir a disminuir el erotismo de la pareja. Cuidado con las discusiones y conversaciones interminables sobre los problemas del día a día.
- Dejá que tus sentimientos afloren para que pueda activarse la “química de la pasión”. Hablá de las sensaciones que tenés cuando estás con tu pareja y de aquellas que el contacto con sus manos, su boca y su cuerpo te provocan.
- ¡Sé creativa: salí de la rutina! Llevalo a un motel o creá en casa un escenario repleto de fantasías –velas encendidas, sábanas con aroma, crema para masajes, objetos eróticos.
- Hacé el amor con tu pareja en el auto, en el ascensor, en la escalera, donde sea posible, para que la relación se caliente y puedas despertar la adrenalina (que puede estar un poco inactiva) que está haciendo falta para estimular la “química de la pasión”.
- Convertite en una “mujer geisha”. Masajeá a tu pareja con los pies, las manos y con tu propio cuerpo. Todas las partes son sensibles al tacto, entonces utilizalas como arma de seducción. No te olvides de los aceites que calientan la piel y que además le agregan un plus al masaje.
- De vez en cuando, ponete en el lugar de quien domina la relación. Agarrá a tu pareja de sorpresa y, sin darle tiempo decir nada, empezá a besarlo y a tocarlo con pasión. Ese movimiento además de sorprenderlo, activará la adrenalina, ayudará a estimular una sensación de deseo y a elevar la temperatura de “la química”.
- Agarralo del pelo, de la misma forma que él lo hace con vos. Vas a sorprenderlo y bajo tu control se entregará con facilidad a los momentos de delicia. El “poder” produce fascinación entre los enamorados.
- Prepará una cena que estimule los cinco sentidos: la comida deberá presentarse de forma agradable, deberá tener un aroma fascinante y un sabor delicioso. Despertar los cinco sentidos es poner el cuerpo en alerta para generar un clima especial.
- Utilizá alimentos afrodisíacos: los mariscos tienen minerales que ayudan a la formación de testosterona; el chocolate contiene endorfina que tiene propiedades estimulantes que causa una sensación de bienestar. Aperitivos en lugares estratégicos del cuerpo: degustarlos genera placer. Entre ellos los más interesantes son: el maní – estimula la vasodilatación y es por eso que está directamente relacionado al aumento de la libido y del apetito sexual. Condimentos picantes: con efectos fisiológicos como aumento de la frecuencia cardiaca, similares a las reacciones causadas durante el acto sexual. Chocolate derretido o crema chantilly: son las cremas eróticas más utilizadas por los amantes.
¡Usá tu imaginación y tu creatividad! Verás cómo enloquecer aún más a la “química” que todavía está despierta o cómo podés estimular la “química” que está dormida y puede resucitar de placer...
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